Todavía resuenan dentro de mí las muchas palabras de sabiduría, poesía e inspiración que se han pronunciado este fin de semana en la Conferencia Europea de Coaching que tuvo lugar aquí en Madrid. Siento mucha gratitud por las buenas circunstancias que me llevaron a inscribirme en este evento, que para mí marca un antes y después en mí joven trayectoria como coach. Junto con 450 coaches de 30 países asistí con gran interés y entusiasmo a las ponencias y los talleres que disfrutamos juntos. La sensación de unicidad, de comunidad y de compañerismo sobrepasaron todas mis expectativas. Nunca había vivido unas jornadas profesionales dónde la apertura al aprendizaje era tan genuina como durante estos tres días que pasamos entre profundas ponencias, talleres transformadores y discusiones emocionantes.

El tema de las jornadas: Reinventándonos. La intención: Contribuir a cambiar el mundo.

Grandes responsabilidades para cada uno de nosotros, coach o no, que pueden parecer agobiantes si estamos conscientes del grado de locura al que hemos llegado hoy en día. Sólo hace falta analizar como pasamos la mayor parte de nuestro día y darnos cuenta dónde dejamos la cantidad más grande de nuestra energía para confirmar que la obtención de dinero (trabajar) y el consumismo (comprar) parecen ser la prioridad número uno para la gran mayoría de la gente. Claro que puesto así, lo negamos. La familia, la amistad, la autenticidad, la tranquilidad suelen ser valores personales que nos salen mucho más fácilmente de nuestra mente racionalizadora y occidental.

Pero cuando miramos los hechos nuestro balance de dedicación dice otra cosa. El dinero, el estatus y las adquisiciones parecen dominar nuestra existencia. Entre las quejas por la falta de trabajo y la injusticia del sistema olvidamos muchas veces que el sistema no está ajeno a nosotros. Somos parte del sistema. El sistema se creó por gente como tú y yo que querían crear una sociedad del bienestar y progreso. Su intención no fue invitar al consumismo y al crecer por el hecho de crecer. Pero por falta de un mecanismo de freno el sistema tomó sus propias riendas. No tenemos el valor a poner freno al crecimiento. En un mundo dónde un gobierno se critica duramente por “estancar” (=no crecer) y se despiden a directores generales por “no dar con los objetivos” (=no crecer al ritmo suficiente) no estamos acostumbrados a contentarnos con lo “suficiente”.

Es más, la gran mayoría de nosotros solemos pensar que no tenemos “suficiente ___” inserta lo que quieras (dinero, trabajo, amor, felicidad, tiempo, talento, ocio, tranquilidad, concentración, paz interio…). Si además echamos la culpa de nuestra situación a otros no solamente nos desprendemos de cualquier responsabilidad, también nos quitamos el valor e ímpetu necesario para promover los cambios que sí son posibles dentro de nuestro pequeño pero importante círculo de influencia.

Miremos las pequeñas acciones. Si queremos cambiar el mundo, empecemos por nosotros mismos. Tengamos en mente los dos principios inherentes a cualquier proceso de cambio: consciencia y responsabilidad. Para empezar no hace falta más. Si empezamos por tomar consciencia de nuestro propio afán por la acumulación, por tener más y no contentarnos con lo que hay accedemos a un nuevo nivel de conscienca desde dónde podemos aceptar la responsabilidad de ser ejemplos para las generaciones venideras.

La cita más repetida durante la conferencia vino de uno de los pensadores más importantes del mundo moderno, Albert Einstein, quien nos avisó que no podemos solucionar los problemas con la misma mente que la que los ha creado.

En un mundo de crisis múltiples, dónde el FMI está detectando una crisis sistémica monetaria cada 6 semanas, el 1% de la población acumula el 50% de la riqueza y se extinguen más de 150 especies al día (¡!) lo que necesitamos más que nunca es un cambio de paradigma. Necesitamos una nueva forma de ver el mundo para entender nuestra responsabilidad a contribuir a su rescate. Lo que estamos viviendo son síntomas de un sistema enfermo, un sistema basado en dinero, poder y la ilusión de separación, que estamos viviendo desde la época de la ilustración cuando Descartes declaró la mente y el cuerpo como dos entidades separadas.

Si trascendemos nuestro afán por controlar y tener razón para conectar con la sabiduría y la intuición sabemos a un nivel más profundo que no estamos separados. Todos estamos hechos de la misma materia. Perdón. No somos ni materia, somos energía que se agrega para formar moléculas, células, órganos y seres humanos creando una entidad superior que llamamos nuestro yo. Nuestro propio cuerpo es el mejor ejemplo posible de que la vida no se basa en el principio de competitividad, sino en el principio de la colaboración. Nuestros órganos no compiten por el oxigeno que inhalamos. Lo comparten. Y cuando todo va bien así siempre hay suficiente.

¿Por qué entonces pensamos que la vida es competición? ¿Por qué pensamos que más para mí significa menos para ti? Estamos atrapados en un paradigma viejo que está punto de dessumbarse. Tardará su tiempo, pero el nuevo comienzo está cerca. El dolor de hoy, también es síntoma del nacimiento de una nueva era. “Dolores de parto” como lo llama Richard Tarnas.

Albert Einstein, Dr. Wayne W. Dyer, Marianne Williamson y nuevos pensadores como Charles Eisenstein nos invitan a cambiar nuestra forma de pensar, hacer un cambio (“Ths Shift”) y desechar las viejas historias que hemos aprendido sobre nuestro ser y la humanidad.

Tenemos que intercambiar nuestro gol de ser los mejores del mundo, por la intención de ser los mejores para el mundo. Si examinamos nuestro interior y preguntamos a nuestro yo más autentico nos damos cuenta que los retos que nos ha dictado el viejo paradigma de “más – mejor – ya” ya no nos pueden engañar. No podemos seguir exprimiendo y extinguiendo madre tierra para elevarnos a ser los dioses racionales y separados del mundo.

Los nuevos objetivos ya no idealizan el deseo de alcanzar el poder absoluto, celebrar la ganancia a corto plazo, el coche de lujo o las vacaciones en Mauricio. Lo que pedimos es una vida en coherencia con nuestros valores, la sostenibilidad, el poder hacer una contribución valiosa, el ayudar a un amigo en apuros, el disfrutas de la salud sin tomarla por sentada hasta que la perdamos…  deseamos redescubrir nuestro propio espacio de paz interior.

A lo mejor hoy no estamos allí y seguimos aspirando a los valores de la era industrial. Pero podemos empezar a hacer un cambio en nuestro día a día para ir practicando una nueva forma de ser: desde la confianza, la aceptación, la justicia, la autenticidad, el entendimiento mutuo, la contribución y desde una sensación de unicidad con toda la humanidad, la tierra y el universo.

Al final, hace falta recordarnos que detrás de nuestra búsqueda de más eficiencia, más plenitud y más claridad, todos somos seres espirituales teniendo una experiencia humana.

 

Contacto:

¿Quieres saber más? ¿Tienes una duda sobre cómo aplicar una de las técnicas que explicamos aquí? ¿Quieres colaborar con Impulsos Positivos y publicar artículos sobre crecimiento personal en Vivir y Crecer? Mándame un email a: evakatharinaherber [arroba] gmail [punto] com y me pondré en contacto contigo en breve.

5 Responses to “Un nuevo paradigma para un nuevo mundo”

  1. Estimada Eva,

    Magnífica reflexión.

    Gracias

  2. Cuando pienso en unicidad, pienso en comprensión del otro, y eso me da una gran paz. Cuando comprendemos a los demás, porque somos capaces de vernos en ellos, y así comprendernos a nosotros mismos; dejamos de enfrentarnos y competir por luchar con nuestra propia esencia, a partir del reflejo de ella que nos devuelven los demás, que son lo mismo. Esto es como quitarse la mochila de la espalda y seguir caminante, ahora mucho más ligero.

    Me encantan tus “impulsos positivos” y me encantas tu….. pero como amiga, eh? que a mi me van los hombres… :)

    • Qué bonito Ana!! Vernos en el otro para no enfrentarnos… qué bonito y qué gran reto para todos nosotros ¿te imaginas todos los problemas que se solucionarían si todos viviésemos así? Me viene a la cabeza la canción tan bonita de John Lennon “Imagine”

      “Imagine all the people
      Living life in peace…

      You may say I’m a dreamer
      But I’m not the only one
      I hope someday you’ll join us
      And the world will be as one”

      Gracias por compartir… yo por mi te digo que es un privilegio acompañarte en tu proceso de aceptación, eres un ejemplo.

  3. Gracias a tí Natalia!

  4. Gracias Arturo por tu aportación. Gracias por mencionar los valores humanistas y tu optimismo sobre la cercanía y posibilidad de este cambio. Yo también creo que se está creando “momentum” alrededor de muchas iniciativas, libros y otros recursos que apelan a nuestra responsabilidad personal de ser parte del cambio que queremos ver en el mundo. A veces parece que no podemos hacer mucho, pero creo que una vez que nos damos cuenta del impacto que tiene actuar desde nuestra integridad, cada uno encontrará su forma en aportar su granito de arena.

    Y tú, ¿estás gestando un libro? No sé porqué, pero algo me dice que sí :)

Leave a Reply

(necesario)

(necesario)

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

© 2011 Portal de Crecimiento Personal © Vivir y Crecer 2011 Suffusion theme by Sayontan Sinha