De mi caja de recuerdos del verano 2013

Otro verano ha pasado y otra vez toca acostumbrarnos a las rutinas del día a día. Después de haber cargado las pilas, esperamos volver a la rutina con ilusión y energía … pero a veces la realidad nos defrauda. Puede que no hayamos podido disfrutar de las vacaciones que nos hubieran gustado, que no hayamos podido descansar del todo o que simplemente el pensamiento de volver nos causa mucha desgana. Incluso si el ritmo al que vuelves normalmente te gusta, puede que la cantidad de proyectos y obligaciones que se inician se vuelva agobiante.

Para iniciar septiembre con buena energía y no volvernos locos con la vuelta, recomiendo cuatro sencillos trucos.

1)      Poco a poco. Si tu ritmo de verano y de ahora no se parecen en absolutamente nada, es más probable que tu ánimo se resienta por ese cambio brusco. Busca pequeñas partes de tu rutina que puedes ir cambiar poco a poco o incluso mantener. Si en agosto pasabas tiempo en las terrazas con los amigos, intenta buscar unos días a la semana para seguir haciendo lo mismo. Si te ibas a correr por la playa por la mañana, a lo mejor hay un parque cerca de ti, dónde puedes seguir con ese ritual. Si los niños iban a la cama más tarde, déjales también que vuelvan a su ritmo normal poco a poco (si eso incluye que los primeros días estarán más cansados, no te preocupes, los nervios y la alegría de ver a los amigos les darán la energía adicional necesaria para compensar ese desfase de sueño temporal.)

2)      Planifíca. El decir tantas veces “en septiembre” antes de irnos de vacaciones pasa factura cuando finalmente llega. Los proyectos se acumulan y se suman a una bandeja de entrada llena y todas las personas que también están de vuelta y necesitan tu implicación. Con una buena planificación realista podemos volver a sentirnos en control y gestionar ese cuello de botella estacional. Lo más importante será que te comprometes con proyectos según tu nivel de energía actual. Si has vuelto lleno de ilusión, entonces, adelante y a aprovechar el momentum. Si has vuelto con una sensación de agobio, tómatelo con más calma y permítete arrancar con menos presión. Mira todo lo que tienes que hacer y establece un órden de prioridad. Luego coloca los proyectos en tu agenda, dejando un tiempo suficiente para abordar cada uno. Si decides aplazar ciertos proyectos, asegúrate de fijar las reuniones ahora y apuntarlos en tu agenda (p.e. “Retomar el nuevo proyecto de bienestar laboral con María”) para no  pasar del aplazamiento al olvido. Dedica unas horas o incluso una mañana entera a esa planificación.

3)      Conecta con otros. La vuelta también es el tiempo de los reencuentros con los compañeros, amigos y vecinos. Disfruta de ellos y tómate esas interacciones como un respiro. Si te horroriza volver y contar lo que has hecho en verano, dale la vuelta y sé tú la persona que pregunta. Aprovecha la circunstancia para conocer mejor a las personas de tu entorno laboral, aprender algo sobre otros países o quedarte con alguna anécdota graciosa. Escucha, pregunta e interésate de verdad por las vivencias de las personas que quieren tener esa conversación post-vacacional y dales el espacio para conectar con las emociones positivas que han vivido. Vas a notar que incluso tú te sentirás mejor, si te cuentan algo bonito, pruébalo.

4)      Cree tu recuerdo. ¿Sabías que el recuerdo, más que un reflejo real de lo que pasó, es una reconstrucción? Es decir, hasta cierto punto podemos decidir de lo que nos queremos acordar. Tómate un tiempo tranquilo en fin de semana o por la noche y recompila los recuerdos que quieres mantener de ese verano. Puedes crear un álbum de las mejores fotos, escribir en tu diario o blog tus 10 mejores experiencias del verano, o crear una cajita de recuerdos en la que pones las entradas de los sitios que has visitado, una etiqueta de una prenda que te compraste, el billete de avión…. Todo lo bueno con lo que te quieras quedar. Al sentarte y hacer ese inventario ¡te sorprenderás lo fácil que es olvidar vivencias bonitas! No dejes que eso pase, no se lo merecen. Recordar buenos momentos que hemos vivido es un ejercicio estupendo que hecho con regularidad está demostrado que incrementa nuestro nivel de felicidad.

Espero que esos pequeños ejercicios te ayuden a afrontar la vuelta con más calma y menos estrés. Como todos los periodos de ajuste, también ese pasará… y pronto nos encontraremos otra vez, planificando las próximas escapadas.

¿Cuál ha sido tu experiencia de vuelta ese año? ¿Qué momentos bonitos quieres recordar? Puedes usar los comentarios para compartir tus pensamientos….

 

Contacto:

¿Quieres saber más? ¿Tienes una duda sobre cómo aplicar una de las técnicas que explicamos aquí? ¿Quieres colaborar con Impulsos Positivos y publicar artículos sobre crecimiento personal en Vivir y Crecer? Mándame un email a: evakatharinaherber [arroba] gmail [punto] com y me pondré en contacto contigo en breve.

6 Responses to “Cómo volver sin volverse loc@”

  1. Hola Eva,
    Preciosa foto y muy buenas ideas para afrontar el cambio a la rutina habitual.
    Gracias por este espacio que compartes de forma tan personal.
    Un abrazo.
    Natalia

  2. Muchísimas gracias Eva
    Buenísimo, el planteamiento, el contenido y la actitud
    Muchísimas gracias por la inspiración y la luz para afrontar la vuelta, que como siempre, es dura
    un fuerte abrazo

    • Hola Sol, me alegro que te haya traído un poco de ánimo….sé que ese año ha sido peor que otros en términos de vuelta…. te mando un fuerte abrazo y espero que la transición hacia algo mejor sea corta.

  3. Hola Eva! Para mi una de las cosas mas ilusionantes es verte a la vuelta de las vacaciones!
    Un abrazo fuerte y gracias por compartir!!

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