¿Cuándo fue la última vez que tu vida llegó a un punto de inflexión? ¿Cuándo has vivido un cambio que requirió una transición a una nueva etapa vital?

Las transiciones son procesos de adaptación que inician una nueva fase en nuestra vida. Nos invitan a replantearnos nuestro estilo de vida o nuestras prioridades, y muchas veces conllevan cambios importantes en nuestra vida social y nuestras actividades diarias. Terminar los estudios, mudarse, romper con una relación significativa, tener un hijo, casarse… son muchos los acontecimientos que requieren una transición.

El hecho que solemos olvidar es que los puntos de inflexión, como por ejemplo el día que te vas a vivir con tu pareja, es sólo la punta de un iceberg de decisiones, procesos de maduración y ajuste. Las personas que gestionan las transiciones con elegancia y facilidad, saben que los grandes cambios vitales requieren tiempo y valor. Pero saber eso en el plano teórico, no implica saber gestionar los altibajos emociones que ocurren durante una transición desde un punto de vista práctico.

Según lo que he podido observar gracias a mis clientes de coaching, las transiciones vitales tienen diferentes fases. Entre la sensación de estancamiento inicial al plan de acción final hay una riqueza de procesos que merece la pena conocer y vivir plenamente, sin juzgar su duración ni desesperarse cuando las cosas parecen no avanzar.

Voy a intentar dar nombre a esas fases, para que puedas reconocerte en ellas y así identificar en qué momento vital te encuentras ahora mismo. Como digo muchas veces, para echar a caminar, primero tenemos que saber dónde estamos.

Equilibrio: Las fases de equilibrio son fases de tranquilidad y paz en las cuales todo fluye y se desarrolla de forma natural. Nos sentimos en línea con nuestros valores y nuestro propósito, ilusionados con nuestras tareas y proyectos y preparados para superar los inevitables obstáculos. No hay una necesidad de cambio, aunque sí pueden darse procesos de crecimiento continuo. Para algunas personas estar en equilibrio es su forma natural de ser, para otras personas parece un ideal difícilmente alcanzable. Muchas veces, el estado de equilibrio es el resultado de una adaptación exitosa.

Falso equilibrio: También hay momentos vitales en los cuales parece que todo va bien, pero el equilibrio aparente es meramente superficial. No hay un sufrimiento evidente y objetivamente hablando no hay nada por lo que preocuparnos, pero si nos parasemos a pensar nos daríamos cuenta que no estamos viviendo en línea con nuestros valores, ni tenemos claro nuestro propósito. Nos hemos dejado llevar por las circunstancias, sin preguntarnos si la dirección por la que vamos realmente nos aporta algo. Hemos elegido lo fácil por encima de lo importante. Desde éste estado podemos elegir un trabajo que se nos da bien, pero que nos aburre. Podemos decir no a una relación apasionante, porque nos da miedo arriesgarnos. O nos decantamos por copiar el estilo de vida de nuestros padres, sin cuestionarnos si realmente nos llena. En la fase de falso equilibrio puede haber mucha acción, pero normalmente hay poco espacio para la reflexión, para el silencio y para la toma de consciencia.

Descontento: Las fases de descontento pueden conllevar diferentes niveles de sufrimiento emocional: desde una ligera sensación de insatisfacción ocasional hasta una lucha interna constante que manifiesta según la persona como sensaciones de frustración, ansiedad o depresión. Cuando una y otra observamos incoherencias entre nuestra realidad (lo que hay) y nuestros deseos (lo que nos gustaría) es muy probable que nos encontramos en una fase de descontento. Hemos identificado que no estamos dónde queremos estar, pero todavía no hemos formulado del todo de dónde viene nuestra insatisfacción. También la podríamos llamar estancamiento.

Aclaración: La fase de aclaración puede ser una fase alargada o un simple momento de darse cuenta que nos permite ver qué es lo que nos falta o dónde nos hemos desviado. Puede ser fruto de una conversación, de la lectura de un libro que nos conmueve o una película que nos hace identificarnos con uno de los personajes. También puede ser resultado de un trabajo más sistemático de revisar diferentes áreas de nuestra vida y hacer un inventario de nuestro nivel de satisfacción, nuestros tareas pendientes y posibles. Las emociones que más frecuentemente acompañan al momento de darse cuenta es sorpresa y un sentido de alivio, pero dependiendo de la situación también pueden salir sensaciones de pérdida, de rabia o de culpa.

Preparación: Las fases de preparación con muy importantes en los procesos de cambios verdaderos. Son los momentos que preceden a las fases de acción, durante las cuales recabamos información, tenemos conversaciones con las personas importantes involucradas en el cambio pendiente y nos “mentalizamos” para lo que está por venir. Si pensamos en un persona que ha decidido marcharse de su país para buscar trabajo fuera, sería el momento de ponerse a buscar información, hablar con amigos que se han ido a vivir fuera, investigar las condiciones de trabajo y enterarse sobre las condiciones de visados, etc. Muy probablemente se siente animado, con una renovada sensación de optimismo y esperanza por hacer realidad su idea. Al mismo tiempo es normal que haya momentos de duda y de aprensión, porque sentimos la incertidumbre inherente a cualquier cambio. Es importante saber diferenciar cuando esas dudas con válidas y nos alertan sobre un riesgo significativo que estamos corriendo y cuando son simples productos residuales de la transición que estamos empezando a vivir. Hablar con personas que han vivido situaciones parecidas, amigos y familiares que creen firmemente en nuestra capacidad de conseguir lo que buscamos son probablemente las mejores recetas para no tirar la toalla en ese momento.

Toma de acción: Una vez que tenemos claro cual es la tarea de cambio podemos tomar pasos concretos hacía un nuevo equilibrio. La persona que querría buscar la oportunidad laboral en el extranjero, empieza a actualizar el CV, empieza a tener entrevistas, busca un piso y se compra el billete de avión. La acción da y requiere mucha energía y es importante en ésta fase cuidarnos mucho, no esperar resultados inmediatos de cada paso que damos, sino practicar la paciencia y la acción “dirigida”, es decir, la acción que va encaminada a un objetivo concreto, sin ser un hacer sin parar o correr como “pollo sin cabeza”.

Ajuste: Muchas personas olvidan que la mayor parte de una transición se despliega después del hito más significativo. No es el momento de llegar al destino cuando acaba la transición, sino cuando sentimos que hemos desarrollado un nuevo equilibrio dentro de las circunstancias nuevas. La transición no acaba el primer día de trabajo. La transición se desvanece poco a poco, superando retos y haciendo los ajustes necesarios para volver a sentirnos en paz y a gusto. Es implica escuchar a nuestro cuerpo, a nuestras emociones y tener la flexibilidad necesaria para encontrar un balance adecuado entre lo nuevo y lo conocido.

En las transiciones que he vivido personalmente, también me he encontrado con una fase menos evidente, una fase que no siempre se vive de forma positiva, pero que creo que es fundamental para aprender el constante vaivén entre “aceptar lo que no podemos cambiar y tener el valor de cambiar lo que podemos”.

Es la fase de Aceptación. Se puede dar en cualquier fase de las descritas anteriormente. Normalmente está precedida por un alto en el camino, un parón no esperado en lo que habíamos planificado. Hay miles de ocasiones en las que no podemos seguir por dónde queremos, sea por circunstancias externas o internas. Un ejemplo claro son los dilemas dónde dos necesidades chocan. Imaginemos que por fin ha llegado esa oferta de trabajo desde Londres, y la noticia al día siguiente que nuestra mejor amiga ha enfermado de cáncer. ¿Qué hacemos? ¿Perseguir un sueño o quedarnos al lado de un ser querido cuando más nos necesita? En la fase de aceptación no existe una respuesta correcta, no existe una receta que resuelve la situación de una forma satisfactoria. Lo único que nos queda en una fase de aceptación es hacer justo eso: aceptar que por el momento estamos en una situación que ni nos gusta, ni sabemos cómo gestionarla. Es el momento de convivir con un estado desagradable, incluso doloroso, pero que por definición, no se puede erradicar de ninguna forma. Creo que cuando aprendemos a gestionar las fases de aceptación, crecemos como personas y nos hacemos más fuertes. Es un ejercicio de humildad, sabiendo que no tenemos el control perfecto sobre nuestras vidas. Lo más importante es que es éstos momentos no perdamos el norte, que no nos hundamos en la queja o la lamentación, sino que intentemos vivir nuestros valores lo mejor que podamos, a pesar de las circunstancias desfavorables en nuestro alrededor. Si eso implica descartar la oferta de trabajo o marcharse igual y hablar a diario con la amiga por teléfono, dependerá de cada persona. En la fase de aceptación no valen las recomendaciones externas, sólo vale escucharnos con honestidad y elegir la opción que más parece acercarse a un resultado coherente con el que podamos convivir. La buena noticia es que si sabemos convivir en paz con una situación que elegimos aceptar a pesar de que no nos gusta del todo, es mucho más probable que no se convierta en fase de descontento o estancamiento, sino que forme parte de una transición a largo plazo que nos hará crecer como personas.

¿Te has reconocido en una de éstas fases? Si es así, comprométete hoy mismo con una decisión que te permite acercarte a un estado de equilibrio o aceptación. Recuerda que todo, sea lo que sea, forma parte de tu particular camino y que lo importante es seguir andando.

Foto tomado de http://allhealthcare.monster.com/

Contacto:

¿Quieres saber más? ¿Tienes una duda sobre cómo aplicar una de las técnicas que explicamos aquí? ¿Quieres colaborar con Impulsos Positivos y publicar artículos sobre crecimiento personal en Vivir y Crecer? Mándame un email a: evakatharinaherber [arroba] gmail [punto] com y me pondré en contacto contigo en breve.

One Response to “Transiciones: del estancamiento al plan de acción”

  1. Gracias Eva, como siempre fantástico!!!

Leave a Reply

(necesario)

(necesario)

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

© 2011 Portal de Crecimiento Personal © Vivir y Crecer 2011 Suffusion theme by Sayontan Sinha