Si algo lo tenemos en común los psicólogos, coaches, consultores y formadores es que trabajamos en la obtención de metas. Nuestros clientes nos contratan para ser más equilibrados, superar barreras emocionales, ser más exitosos o menos ansiosos. Metas personales que permiten sentirse mejor y obtener resultados con un impacto positivo en su vida.

Cuando los intentos se convierten en avances y los obstáculos en vías para el crecimiento, sabemos que estamos en buen camino. Existen muchas maneras de hacer de la obtención de metas un proyecto precioso, que se desarrolla a base del compromiso, la constancia y la valentía. Pero también existen metas peligrosas que se pueden convertir rápidamente en metas tóxicas si no prestamos atención a las señales de advertencia.

En el post de hoy os presento 5 puntos clave para detectar metas tóxicas a tiempo, válidos tanto para profesionales como para toda persona que se está planteando metas y objetivos para su crecimiento personal y profesional. Merece la pena valorar nuestras metas de forma crítica porque perseguir metas tóxicas puede tener efectos muy dañinos en nuestra autoestima.

Para empezar hablaremos de elementos peligrosos en la fase de planificación:

1)      Metas no coherentes con nuestra personalidad. Todos conocemos la sensación de querer justo lo que no tenemos. Hablo p.e. de la persona con carácter que se quiere volver más calmada. De alguien tímido que quiere abrirse más al exterior. Querer lograr evolucionar en estas variables “de personalidad” es fantástico y puede ser altamente reconfortante, pero es importante recordarnos que todo es cuestión de grado. Si soy introvertido y quiero ser más extrovertido en situaciones concretas, es muy probable que pueda alcanzar ese reto y que me vaya genial con ello. Querer convertirnos en la persona más extrovertida de la pandilla, de nuestra familia y del equipo de trabajo sin embardo puede ser una meta complicada porque niega nuestra forma de ser. ¿Te has parado a pensar cuáles son las ventajas que tu personalidad te aporta? No olvides el valor de lo que ya tienes y procura que tus metas complementen tu forma de ser en vez de querer erradicarla. No hace falta transformarte en otra persona para ser feliz.

2)      Metas de otros. Siempre conviene hacer la prueba de autenticidad de nuestras metas. Lo que queremos conseguir, ¿es porque nos motiva realmente, o es porque queremos complacer a otra persona? Más que una vez me he encontrado con el dilema de que las personas vienen para cambiar “porque me lo pide mi pareja”, “porque mi amiga me ha dicho que tengo que hacerlo”. Obtener apoyo o inspiración desde fuera no está mal, cuando nos da el empujón para ir a por algo que es auténticamente nuestro. Sin embargo tiene que tener un límite. Vale más indagar un poco más hasta encontrar nuestra auténtica motivación personal, antes de frustrarnos en un camino que ha decidido otra persona por nosotros. Elegir nuestro propio camino es libertad, seguir el de otro es amoldarnos a exigencias ajenas.

3)      Metas rígidas. Si no tenemos un plan B a ejecutar en caso de contratiempos nos estamos exponiendo al riesgo de la frustración. Cómo dice el dicho: “Muchos caminos te llevan a Roma”. Un poco de flexibilidad es necesaria para adaptarse a las circunstancias adversas, ¡e incluso a las positivas! Dejar espacio para el ajuste realista de tu meta a medida que vas avanzando en tu camino aumentará tu probabilidad de éxito.

4)      Metas mal definidas. Un objetivo que no está definido de forma concreta es difícilmente alcanzable. Es un hecho muy conocido, pero sigo viendo muchos errores que se cometen en la definición de las metas. Los más habituales son:

  1. Metas demasiado grandes: nos agobian, intimidan y dan miedo antes de empezar.
  2. Metas demasiado pequeños: parecen poca cosa, no motivan y hasta que nos pueden hacer sentir mal: “Si ni puedo dar este pequeño paso, será que no valgo para nada, nunca llegaré”.
  3. Metas demasiado vagos. Cuando no concretamos dejamos lugar para la duda y así es fácil que perdamos el foco. Un objetivo necesita nombre y apellidos, una fecha o periodicidad concreta.

5)      Metas porque sí. Bien, aquí voy a tener oponentes, pero estoy convencida que a veces, no es  el momento para tener metas más allá del día de hoy. Si hacemos caso a la abundante literatura de crecimiento personal parece que tenemos que estar aspirando constantemente al cambio para no estancar. Estancar sería un pecado mortal, ¿no? La realidad de la cuestión es que hay circunstancias difíciles en los cuales es preferible ir con el día a día, como el duelo, la superación de adiciones, enfermedades graves o incluso cuando nos tenemos que adaptar a circunstancias de incertidumbre que no dependen de nosotros (p.e. después de la llegado de un bebé, dónde el mañana depende muchas veces de cómo está el bebé, de su humor, de cómo ha dormido, etc.). En estas épocas podemos tener una meta general a largo plazo (como p.e. “superar” lo que estamos viviendo) pero lo importante es vivir el momento, dejar espacio para expresar nuestras emociones, y simplemente estar atento que este estado de “dejar pasar” que es completamente sano durante un tiempo, no se alarguen demasiado. Confía en tu intuición. Y si tienes dudas si tu estado de “no querer ni pensar en el mañana” es sano o no, consulta con un terapeuta o coach profesional que te podrá asesorar al respeto.

Con éstas pautas básicas estarás bien equipado en detectar las metas tóxicas antes de meterte en un proyecto de cambio por las razones equivocadas. En el próximo post hablaremos de cómo detectar metas tóxicas en su fase de ejecución.

 

Cuatro hábitos para una vida más feliz

Atletas, autores, científicos, grandes empresarios y otras personas que alcanzan logros extraordinarios – todos tienen algo en común. Lo podríamos llamar persistencia, aguante o ética de trabajo. El hecho es que para conseguir resultados que implican horas y horas de dedicación, se necesitan ciertos hábitos de trabajo, ejercicio o estudio para poder mantener este esfuerzo a lo largo del tiempo. Seguro que algún libro se ha escrito en tiempo récord y sin duda hay grandes logros que se han conseguido sin una gran inversión en tiempo y esfuerzo, pero la gran mayoría de las veces, el éxito duradero no viene de la noche a la mañana. Aristóteles decía que la excelencia al fin y al cabo es un hábito. Quiero [más]

La inteligencia de la flexibilidad

Sabías que William James, el padre de la psicología moderna, definió la inteligencia como la capacidad de “tener un objetivo, pero varias soluciones para lograrlo”? Para mí, ciertamente era una sorpresa encontrarme con esta definición. ¿No pensamos muchas veces que la gente más lista tiene muy claro lo que quiere y sobre todo sabe exactamente cómo quiere lograrlo? Normalmente no nos solemos enfocar en la importancia del plan B… ¡¡ni hablar del plan C o D o E o F!! Más que reconocer su valor e importancia relacionamos el plan B con el fracaso. Tener que ir con el plan B significa que nuestro plan inicial fracasó y no nos quedó otra. Esta forma de pensar está muy lejos de [más]

Porque prefiero vivir mis sueños en vez de alcanzarlos...

Hace unas semanas participé en un taller de un llamado “experto en felicidad”. Me llamó la atención su tema porque como psicóloga que trabajo con métodos de Psicología Positiva (el estudio científico del bienestar y la felicidad) obviamente me interesaba aprender cosas nuevas de un “experto” en felicidad. Desafortunadamente, mi experiencia fue un tanto desconcertante… Sin intención de hablar mal del proyecto de una persona que tiene el objetivo de hacer el mundo un sitio mejor para vivir, me opongo rotundamente a lo que me “enseñó” este “experto”. Simplemente pienso que su definición de la felicidad hace más daño que bien, y por eso merece una advertencia especial aquí. Según este “experto” la felicidad se consigue en tres sencillos pasos: [más]

Suerte y Energía

Llevo dos signos chinos tatuados entre mis omóplatos desde que tengo 23 años. La verdad que nunca me consideré la típica persona que lleva un tatuaje. La decisión no fue ninguna historia de adolescentes o una moda entre amigos, ni algo que hice porque “todos lo hacían”. De hecho no se lo conté a nadie cuando me lo iba a hacer. Pasé mucho tiempo reflexionando qué signos quería tener conmigo para siempre. Sabía que tendría que ser algo significativo, algo importante que recordar durante toda mi vida. Como en la historia que contó Abraham Lincoln de un monarca oriental que pidió a los sabios unas palabras que iban a ser adecuados y verdaderos en cualquier situación y le presentaron el [más]

Saturarse con ideas

El otro día estuve escuchando una entrevista con Bob Proctor en un programa de radio de California. Quienes habéis visto la película El Secreto recordaréis un señor de pelo gris hablando de la Ley de la Atracción. A nivel mundial Bob Proctor es uno de los defensores más convencidos de la idea que lo que se manifiesta en nuestra vida es el resultado de la energía que emitimos, de los pensamientos que repetimos y de las convicciones conscientes y no tan conscientes que tenemos. Hasta qué punto influenciamos a nuestro alrededor con nuestras actitudes y expectativas es un tema largo e controvertido del que seguro hablaré en algún momento. Pero lo que quiero compartir con vosotros hoy tiene que ver [más]

Otra definición de éxito

Quería compartir con vosotros el poema sobre el éxito de Ralph Waldo Emerson que me está inspirando y guiando ya desde hace muchos años: “Qué es tener éxito? Reír a menudo y mucho; ganar el respeto de gente inteligente y el cariño de los niños, conseguir el aprecio de críticos honestos y superar la traición de falsos amigos; apreciar la belleza; encontrar lo mejor en los demás; dejar el mundo un poco mejor, sea con un niño saludable, una huerta o una condición social mejorada; saber que por lo menos una vida ha respirado mejor porque tú has vivido. Eso es tener éxito.” Y aquí el original en inglés: What is Success? To laugh often and much; To win the [más]

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