Uno de los libros más inspiradores que he leído últimamente es “Positivity” (Positividad) de Barbara Fredricksen. En ello nos responde una pregunta que por lo menos yo no me había hecho nunca en profundidad: para qué sirven las emociones positivas? Mi respuesta solía ser: pues nos sientan bien ya está, no tiene más! Pero este punto de vista que puede que compartas conmigo subestima el gran impacto transformador que las emociones positivas pueden tener en nuestras vidas. No me entiendas mal, no se trata simplemente de incrementas los momentos que nos pasamos sonriendo o disfrutando algún placer determinado, se trata de cultivar unos estados emocionales que incrementan nuestra calidad de vida por múltiples vías.

Empezamos por lo primero: ¿qué emociones son exactamente las “positivas”? Lo más directo que podemos destacar es que se diferencia de unas emociones “negativas” que nos hacen sentirnos mal: el miedo, la ira, el asco, los celos, la envidia, la vergüenza, etc.

Según Barbara Fredricksen, hay nueve emociones positivas bien diferenciadas y una que se diferencia un poco de las otras por su cualidad holística, el amor. El amor es la sensación de cariño y cercanía que experimentamos en nuestras relaciones íntimas y que normalmente se combina con otras de las emociones positivas que son: la alegría, el interés, la gratitud, la inspiración, la admiración, la satisfacción, la serenidad, el orgullo y el entusiasmo.

Cómo veis hay mucho más allí que una simple alegría por conseguir o experimentar algo que queríamos mucho. Teniendo este catálogo de emociones positivas además se hace mucho más fácil aumentar nuestra dosis diaria de ellas. Escuchar con interés a una amiga, sentir gratitud por una favor que nos han hecho, sentir la serenidad al fin de un día largo…. Todos nos hacen experimentar emociones positivas.

La autora del libro Positividad hace una prescripción muy clara: para llegar a transformar nuestra vida mediante más emociones positivas deberíamos experimentar tres veces más emociones positivas que negativas. Lo llama un punto de inflexión, a partir del cual empezamos a ver nuestra vida, los demás y nosotros mismos con otros ojos. Este ratio proviene de múltiples estudios que han demostrado que estar por encima o por debajo de este ratio de 3 a 1 marca la diferencia entre equipos de trabajos que funcionan bien y los que no, empresas que tienen éxito a largo plazo y las que desaparecen y personas cuyas vidas florecen en vez de estancar. En los matrimonios incluso que encontró que este ratio se eleva a 5:1, con parejas que permanecen juntas experimentando 5 veces más emociones positivas que negativas y parejas que se separan por debajo de este marcador.

Eso no significa que tenemos que cumplir con esta cifra todos los días o todos los momentos, eso no sería realista. La ideas es experimentar 3 veces o más emociones positivas que negativas a lo largo de una semana o incluso un mes. La clave está en alcanzar este equilibrio sesgado 3:1 a medio-largo plazo. Las emociones positivas no son un remedio milagro que podemos tomarnos como una píldora diaria. Su característica más esencial es que son altamente personales e individuales y que no merece la pena analizar mucho por qué hay ciertas cosas que nos hacen experimentar emociones positivas, porque puede ser totalmente contraproducente. A mi por ejemplo me encanta ir al trabajo en autobús. Me hace experimentar una serenidad especial, como una tranquilidad inspiradora antes de entrar en acción. Si me pongo a analizar detalladamente porqué me siento así y qué podría hacer para sentir la misma emoción en otro momento, lo más probable es que la estropee. Las emociones positivas son muchísimo más frágiles que sus compañeros negativas. Sin embargo podemos aprender a disfrutar de ellas más conscientemente y más frecuentemente.

El primer paso será darse cuenta cuando experimentamos una de las emociones positivas mencionadas arriba. La consciencia nos ayudará a darnos cuenta de los recursos que tenemos al alcance de la mano. No intentes explicar tu emoción, simplemente siéntela, y da las gracias que la hayas podido experimentar.

Pero porqué es tan relevante cultivar las emociones positivas? Como dije antes, no se trata simplemente de sentirnos mejor. Las emociones positivas tienen unos efectos transformadores que van mucho más allá. Lo que ha demostrado la investigación de equipos en todo el mundo es que las emociones positivas enriquecen nuestras vidas porque nos ayudan a ampliar nuestro horizonte y crear nuevos recursos internos.

La ampliación se representa por ejemplo por una mayor capacidad de ver alternativas cuando buscamos soluciones, aumenta la creatividad, las posibilidades que vemos se multiplican y simplemente tenemos más libertad de elección. Contar con un repertorio de posibilidades más grande nos facilita la vida de muchas maneras, como por ejemplo cuando nos ayuda a ganar perspectiva ante una decepción, reconociendo que a medio plazo esta pérdida temporal no tendrá el gran impacto negativo que anticipamos en el primer momento. Nos abre a nuevas alternativas que antes no pudimos ver. Es lo que vemos cuando las personas atribuyen un significado nuevo a situaciones aparentemente desesperadas: “ Si no hubiese tenido este cáncer nunca hubiera podido apreciar la belleza de la vida que tengo”.

La segunda aportación es la creación de nuevos recursos internos. Cuando experimentamos más emociones positivas parece que conectamos mejor con nuestros talentos, y construimos fortalezas de las que podemos aprovecharnos cuando más nos hace falta. Hablamos aquí de recursos como la autoeficacia (la sensación de saber afrontar una tarea con competencia), la autoestima, la resiliencia, la compasión, la humildad o la persistencia. Si apreciamos los bueno que tenemos a nuestro alrededor recargamos las pilas que necesitaremos cuando tocan tiempos difíciles, o cuando tenemos que afrontar un reto determinado como p.e. una conversación complicada con un cliente difícil.

Volvermos a hablar de las emociones positivas más adelante en este blog, con ejercicios más específicos para potenciarlas.

Mientras tanto te invito a hacer una lista de los placeres cotidianos de la vida que te hacen experimentar una de las emociones positivas que mencionamos. Hay muchas, será fácil!! Recuerda que el interés, la gratitud, la admiración, el orgullo, el entusiasmo, la alegría, la serenidad, la satisfacción, la inspiración o el amor, son todas emociones positivas que te ayudarán a ampliar tu visión del mundo y construir nuevos recursos internos.

Tras tener tu lista de placeres empieza a saborearlos con más consciencia cada vez que tienes la oportunidad de hacerlo. Notarás cómo con el tiempo tu lista se alargará y tendrás cada vez más oportunidades para celebrar tus momentos favoritos.

 

En Paz

“Cuando nuestra mente se libera del jaleo constante y los pensamientos se tranquilizan, Cuando estamos en paz con lo que hay, tan bueno o malo como sea, Cuando examinamos nuestro camino sintiendo que estamos avanzando en la dirección correcta, Y cuando somos humildes y nos entregamos, Entonces podremos alcanzar la alegría interior. Podremos vivir una vida que amamos.” Traducción libre de un texto visto en el blog de Yasa Yoga.  

Sólo un trocito de la realidad

“When you change the way you look at things, the things you look at change” Con esa cita tan elegantemente expresada Dr. Wayne W. Dyer nos recuerda que la realidad es sobre todo relativa. Vivimos desde nuestra percepción y este hecho se puede convertir en un problema o en una bendición, dependiendo de cómo usamos nuestra capacidad de ver las cosas desde otra perspectiva. Todos conocemos a estas personas que se dejan llevar por sus propias interpretaciones hasta tal punto que se crean una realidad que les daña seriamente. Son como el señor de la Historia Del Martillo de Paul Watzlawik (“El arte de amargarse la vida”), que corre furioso a la puerta de su vecino y le grita convencido [más]

Pensamientos y creencias limitantes: ¿verdades o excusas?

Hay profesionales del mundo de la psicología que nos dicen que tenemos unos 60.000 pensamientos al día… no sé cómo los han contado, pero estoy de acuerdo que tiene que ser una cifra elevadísima. Lo preocupante es que los mismos psicólogos nos adviertan que un gran porcentaje de todo lo que pensamos a lo largo de un día simplemente no es verdad. Hay los que dicen que el 95% de nuestros pensamientos es equivocado… no quiere decir que somos tontos o unos ignorantes, sólo indica que nuestra mente como herramienta de toma de decisiones, evaluación y interpretación muchas veces funciona de forma subóptima. Visto desde la perspectiva evolutiva, nuestro cerebro con su reciente cortex prefrontal nos aportan una gran ventaja [más]

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