¿Cuándo fue la última vez que te han reconocido por algo que has hecho bien? ¿O por algo que es realmente importante para ti? Puede que fue hace poco, puede que ni te acuerdas, pero estoy segura que sabes lo bien que te sentiste en este momento. Aunque puede que a veces nos cuesta reconocerlo: nos encanta que alguien se da cuenta de nuestros actos, esfuerzos y contribuciones y nos lo dice. El reconocimiento es motivación, es muestra de gratitud y un detalle cuya importancia no debemos olvidar si queremos construir relaciones profundas con nuestro entorno y también con nosotros mismos.

En mi escuela de Coaching hablamos de nueve principios que todas las personas tenemos en común. Uno de ellos es que nos gusta contribuir. Como personas nos queremos sentir útiles. Habrá quién lo llama simplemente ayudar, otros hablan de ser competentes en su área, cumplir con su responsabilidad, exceder expectativas, aportar su granito de arena o prestar un servicio a la sociedad. En el fondo todo apunta hacia lo mismo: queremos marcar una diferencia en nuestro mundo. Hacer que alguien haya vivido un poquito mejor porque nosotros hemos vivido, como lo dice Ralph Waldo Emerson en su poema sobre el éxito.

Y de allí la importancia del reconocimiento. Cuando alguien ve y reconoce nuestra aportación y nos lo comunica nos sentimos valorados. Y si además nos reconocen por algo que consideramos una aportación única, algo que se nos da especialmente bien o algo que nos cuesta un esfuerzo especial, vale aún más este gesto de agradecimiento porque nos muestra que además de ser valorados, aportamos valor. Creo que la importancia del reconocimiento está en motivarnos para seguir contribuyendo de esta forma especial que hemos elegido. Si nadie reconoce lo que hacemos, nos preguntamos si realmente merece la pena. Seguro que sí, pero esa duda nos puede llevar a un camino dónde nos costará cada vez más hacer este esfuerzo que nadie parece ver. Lo malo es que muchas veces son los detalles pequeños que pasan desapercibidos, pero que marcan una diferencia abismal en cómo vivimos, cómo nos relacionamos y cómo cuidamos de nosotros y de nuestro entorno. Más vale darse cuente de ellos, para reconocerlos y así darles el valor que se merecen.

Hace poco en una conversación con una compañera coach comentamos una idea interesante: en el fondo, todos sabemos en qué área de nuestra vida nos gustaría recibir más reconocimiento. Pero muy pocas veces nos lo preguntan.

Imagina que recibieras reconocimiento por algo que hasta ahora ha pasado desapercibido, pero que te importa. Y ahora imagínate reconocer algo a una persona querida que hasta ahora no has sabido valorar como debido. Te aseguro que tu reconocimiento tendrá un impacto especial en vuestra relación. Es cómo decir “Te veo” en el sentido de la película Avatar: te veo como persona, veo tu aportación y te lo agradezco de corazón.

¿Hay algo por lo que te gustaría recibir más reconocimiento?

¿Te lo has preguntado alguna vez? Y más importante: ¿lo has preguntado alguna vez a la gente que quieres? Si no, hazlo y luego regala una de las cosas más apreciadas y también más escasas: el reconocimiento de alguien cuya opinión realmente importa.

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